Enemigos del Crecimiento

La Necedad

Enseñanza la necedad Pastor. López-Maza

 ENEMIGO DEL CRECIMIENTO

-LA NECEDAD-

El Reino se construye en nuestras vidas, no sucede mágicamente sino es algo que necesita irse formando en nosotros. Una cultura nosotros no la adoptamos ni la aprendemos en un día, pero a medida que nos dispongamos a aprenderla, creceremos de forma más ágil. 

Nuestro Pastor tuvo una visión en estos días, siendo la siguiente: pudo ver nuestras vidas entrando a un jardín seco, y cuando esto sucedía automáticamente comenzaba a aparecer grama y florecía; El Señor decía lo siguiente: que nosotros éramos plantados en lugares para darles vida. El Señor nos envió como representantes de su Reino por dos razones: 

1. Para que el Reino crezca en nosotros y 2. Para que en representación del Reino manifestemos y demos a conocer el Reino. Si no experimentamos primero el Reino nos parecerá una labor imposible darlo a conocer: nunca podremos ofrecer lo que no tenemos; si en nuestra vida hay amargura, eso es lo que vamos a ofrecer (el libro de Hebreos nos enseña que al brotar raíces de amargura en nuestra vida contaminaremos a otros); sino tenemos vida no daremos vida; si tenemos Fe ofreceremos Fe; si tenemos Reino ofreceremos Reino: Nadie se puede reproducir en lo que no es.

El Señor le habló a nuestro Pastor lo siguiente: Abandona la necedad para reconocer quién eres. Es muy importante desarraigar la necedad de nuestra vida, para experimentar un mejor proceso de vida. Las águilas, por ejemplo, antes de llevar un mejor estilo de vida, deben arrancar de sí mismas muchas partes de su cuerpo incluido su pico, para entonces prepararse para poder experimentar algo mucho mejor durante 40 años. Hay cosas que nosotros también literalmente tendremos que arrancarnos, una de ellas es la necedad.

“La necedad es el mal uso de la inteligencia y de la sabiduría. El águila reconoce que necesita renovarse, aunque el proceso de renovación sea doloroso; cuanto más nosotros deberíamos reconocerlo”.

Hay estudios que revelan que a los niños les resulta muy fácil responder ciertas preguntas que a nosotros como adultos nos cuestan demasiado, pero esto sucede porque los niños razonan menos. Debemos aprender que no debemos razonar todo aquello que acontece en nuestra vida, pero si debemos arrancar esas cosas de nuestra vida: el orgullo es una de ellas, porque no nos permite reconocer que necesitamos ser transformados, por eso debemos arrancarlo de nuestra vida para poder tomar decisiones inteligentes y sabias. 

La Biblia nos enseña que el principio de la sabiduría es el temor o el respeto Al Señor; es decir, para que nosotros seamos sabios y aprendamos a utilizar la inteligencia, debemos tener en cuenta que antes de nuestra opinión, está la opinión de Dios; antes de nuestra voluntad, está la Voluntad de Dios; antes de nuestros propósitos, está el Propósito de Dios. Si queremos empezar a ejercer sabiduría y a expresar inteligencia, tendremos que reconocer que hay alguien más sabio y más inteligente que nosotros; que hay una Voluntad mucho más grande que la nuestra y que hay un Propósito por mucho mayor y mejor que los nuestros. 

37 total views, 1 views today