Crecimiento Espiritual

Un Liderazgo de Reino

Un liderazgo de Reino Pastor B. López-Maza

El liderazgo provoca la unidad en las personas. En Hechos 2 encontramos la primera ocasión en que las personas que seguían a los apóstoles fueron bautizadas por el Espíritu Santo.  ¿Por qué se logró esta unidad? Para que los apóstoles pudieran darle nacimiento a la Iglesia tuvo que existir el liderazgo de estos hombres que provocó que en el Espíritu pudieran ser uno.

Nosotros ya no necesitamos liderazgos contenciosos, sino liderazgos que a través del Espíritu nos unan al cuerpo; que nos enseñen a caminar en amor y que nos lleven a la comprensión que es el tiempo de un liderazgo que sea influyente.

El liderazgo como el de Jesús dio la oportunidad a alguien como Judas, aunque este llegó a traicionarlo. Esto nos evidencia el carácter que tenía Jesús. Nosotros debemos ser líderes formados en carácter: podemos tener grandes llamados, pero si no tenemos carácter nada lo va a poder sostener. El Señor puede utilizarnos como no utiliza a nadie, pero si no tenemos el carácter a la primera oportunidad dejaremos el ministerio.

La única forma de sostener el llamado es con carácter. No olvidemos que también es importante la oración constante, la lectura de la Biblia y la revelación, todo esto coadyuva a que el carácter sea fortalecido. 

A veces el camino no es sencillo, pero cuando tenemos claro cuál es el camino que debemos seguir, permanecemos con el espíritu inquebrantable. El carácter nos ayuda en todo lo que debemos hacer, porque también nos permite a través del Espíritu saber tomar decisiones: cuando decir no y cuando decir sí.

Lucas 12:32-34  “No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino. 33 Vended lo que poseéis, y dad limosna; haceos bolsas que no se envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote, donde ladrón no llega, ni polilla destruye. 34 Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.”

Quizás en algún momento nos podemos llenar de temor por lo que nos corresponde hacer. Durante todo el proceso vamos a comprender en realidad lo que es vencer, pero también vamos a conocer lo que verdaderamente es crecer. Probablemente hemos creído que porque El Señor nos llamó ya estamos listos; sin embargo, cuando El Señor nos llama si estamos listos, pero para iniciar el proceso.

El liderazgo en el Reino no es una opción, es un estilo de vida que viene con la Nueva Naturaleza en la que fuimos creados. Por esta razón, nosotros ya somos líderes de algo y de alguien. El Señor necesita el liderazgo de Reino para poder liderar, dirigir a las siguientes generaciones a su verdad, camino y a su Gracia. Los procesos no debemos tomarlos como un momento de aflicción, sino como la oportunidad de crecer, aunque podamos ser afligidos. 

Todos los personajes que encontramos en la Biblia, que nos enseñan sobre el liderazgo, eran solamente el reflejo del liderazgo de Cristo. Quizás en apariencia pudieron haber sido comunes, pero Dios los constituyó como los referentes en la transformación, en el establecimiento de lo que hoy en día nosotros conocemos como Iglesia. 

Hechos 17:6  “Pero no hallándolos, trajeron a Jasón y a algunos hermanos ante las autoridades de la ciudad, gritando: Estos que trastornan el mundo entero también han venido acá;”

“Los que trastornan, los que transforman el mundo son los que El Señor ha constituido como líderes en esta tierra”. 

Debemos ser cuidadosos porque si despreciamos un liderazgo de formación en la Iglesia, también estamos despreciando el liderazgo que podamos tener para nuestra nación. Si queremos ver nuestra nación cambiada, empecemos a transformar nuestras vidas, Casas de Reino, la calle donde vivimos, el lugar donde trabajamos; porque al iniciar este proceso de transformación, disponer nuestra vida para que esto acontezca, detrás de nosotros habrá alguien más que también esté dispuesto a ser transformado.