Crecimiento Espiritual

Un Liderazgo de Reino

Un liderazgo de Reino Pastor B. López-Maza

Jesús mismo fue establecido como líder en un tiempo muy difícil, donde la cultura grecorromana perseguía a los que decían la verdad. Si algo debemos aprender en esta enseñanza es, que para que nosotros podamos ser un referente de parte de Dios en esta tierra, probablemente lo debamos hacer en los escenarios más complejos.

En Estados Unidos tienen un grupo que forma parte del ejército denominado los Delta. Este grupo solamente es llamado cuando el resto del ejército está siendo derrotado por el enemigo. Son los mejores en lo que hacen, porque necesitan la victoria. Nosotros no debemos esperar que El Señor establezca nuestro liderazgo en las mejores condiciones, preparémonos para ser líderes incluso en las condiciones más adversas. ¿Por qué Jesús tuvo que morir en la cruz? Porque era el único que podía realizar esto.

Lucas 6:31  “Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos.”

Hemos sido enseñados para pensar y decir: no hagas lo que no quieres que hagan contigo. Pero la Biblia nos enseña a hacer lo que nosotros queremos que hagan con nosotros. Un líder es el primero en dar el ejemplo. Quizás habrá momentos donde nos corresponda hacer lo que nadie más pueda realizar, pero esto va a servir de referencia para que alguien más lo haga posteriormente.

Todos queremos el beneficio del liderazgo, pero pocos quieren también las responsabilidades que esto conlleva. Todos queremos ser quienes dirigen, pero incluso en las cosas más pequeñas que hagamos se paga un precio.

Para poder ser un ejemplo y levantar un liderazgo en donde estamos, tenemos que ser los primeros en disponer nuestras vidas para que alguien más pueda ser levantado. Los líderes son los primeros en tomar la visión divina, hacen como se espera de ellos, y entonces al vernos, podemos enseñarle a alguien más cómo se hace.

1 Timoteo 3:1-7  Palabra fiel: Si alguno anhela obispado, buena obra desea. 2 Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar; 3 no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro; 4 que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad 5 (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?); 6 no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. 7 También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo.”

En el versículo 4 leemos que es necesario que gobierne bien su casa y que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad. Muchas veces nosotros le pedimos multiplicación al Señor, pero quizá ni siquiera tenemos el carácter en nuestra propia casa, y no solamente entendamos casa como un espacio físico, sino nuestras propias vidas.

El Señor para poder llevar nuestro liderazgo a un nivel macro, primero forma nuestra vida en cosas que quizás son muy mínimas, y es en esta administración de lo poco donde muchas veces no somos hallados fieles.

Para ejercer un liderazgo, es necesario que aprendamos a dominar la pereza, indisciplina, las mentiras, excusas, temores, porque es así como entonces empezamos a ser honestos, a liderar esto para entonces liderar en nuestra casa ministerial. 

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