Crecimiento Espiritual

Un Liderazgo de Reino

Un liderazgo de Reino Pastor B. López-Maza

“LA IMPORTANCIA DE CRECER EN UN LIDERAZGO”

Quizás en ocasiones pensamos que un líder solamente es aquella persona que vemos como centro de atención en determinado momento: alguien que canta, enseña, o alguien que sirve; sin embargo, debemos darnos cuenta que nosotros siempre somos líderes de algo: en nuestra familia, trabajo, estudios, etc., siempre ejercemos un papel de liderazgo.

Por esta razón, debemos comprender que nuestro liderazgo tiene que servir para algo y para alguien. Nuestra familia por ejemplo, está a la espera de un liderazgo que ilumine y refleje a Cristo; en nuestro trabajo pueden estar esperando que el liderazgo que poseemos ilumine ese lugar y también a las personas; esto sucede porque todos nuestros entornos están necesitados y urgidos de luz, vivimos en un tiempo donde ha habido demasiada oscuridad y hace falta luz, que solamente podrá ser reflejada a través de aquellas personas que El Señor comienza a levantar, convocar, llamar a su Reino, y también a quienes El Señor destinó para que en medio de la oscuridad puedan brillar, incluso las situaciones más complicadas permiten algo muy poderoso en nuestras vidas: en los momentos más oscuros es cuando la luz más brilla. Fuimos ubicados en esta tierra para ser luz: en medio de la oscuridad, de la duda, temor, incertidumbre o en medio de la ausencia de Fe. 

El liderazgo en nuestras vidas es como la luz: podemos empezar a brillar, emanar luz, pero ¿durante cuánto tiempo? Existirán situaciones y dificultades en todo crecimiento y en cada proceso que vivamos, donde vamos a necesitar la luz que fue depositada en nosotros, porque no siempre el camino es fácil o sencillo; pero a medida que comenzamos a comprender que nuestra vida para esta tierra es como un farol que permite no solamente iluminar nuestro camino sino el de alguien más, entonces vamos a comprender la importancia y la necesidad que tiene el crecer.

Aun cuando nosotros digamos que no queremos la responsabilidad de un liderazgo en nuestra vida, la tendremos porque hay responsabilidades de las que no podemos huir: siempre hay alguien que nos está viendo y que incluso puede estar imitándonos.

Cuando las personas se enteran que nosotros conocemos al Señor, nos comienzan a ver como un punto de referencia, y nuestra vida automáticamente se vuelve pública en cualquier ambiente que nos encontremos: nuestro trabajo, estudios, familia, etc. Aunque no podemos tratar de vivir sin equivocarnos, todo el tiempo si podemos ser luz. ¿De qué forma nos ven nuestros entornos? 

Siempre habrá alguien que esté expectante de ver a Cristo reflejado en nosotros. Las personas todos los días se relacionan con la oscuridad que existe, pero también deberían tener la oportunidad de relacionarse con alguien que pueda darles a conocer a Cristo. El mejor mensaje para esta tierra no será un excelente discurso o conferencia, sino que será nuestra propia vida. Ninguno de nosotros puede huir de la responsabilidad de ser líder de al menos una persona. 

“Nosotros somos líderes de nuestra propia vida”, pero ¿por qué razón no hemos liderado nuestra vida de la forma correcta? Porque inclusive hasta de esta responsabilidad hemos huido. ¿Podemos huir de nosotros mismos? No.

Dios nos enseñó para liderar. Nosotros podemos encontrar en la Biblia, que cada vez que El Señor deseó hacer algo no lo hizo solo. Para que El Señor llevara a la acción su Voluntad siempre ha buscado a alguien, desde el Génesis hasta el Apocalipsis. Dios no opera solo, incluso envía a su Hijo y posteriormente establece todo un cuerpo para su Iglesia.

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