Crecimiento Espiritual

El Reino de Dios

Reino de Dios Pastor B. López-Maza

¿Qué es el Reino de Dios?


Es el Gobierno de Dios establecido en esta tierra y en nuestros corazones.  El Señor trasladó las tablas de la escritura, a nuestro corazón. Él estableció su Reino en nosotros. Muchas veces pensamos que el Reino solamente está en la tierra, olvidando que para que esté también en esta tierra expresado, primero debe estar en nosotros. El Reino fue establecido a través del Hijo de Dios y del Espíritu Santo.

¿Cómo podemos tener acceso al Reino de Dios? El Señor nos hizo participantes de su Reino, por medio de:

  1. Creyendo o teniendo la Fe en el Hijo (Cristo).
  2. Siendo engendrados por el Espíritu de Dios, entendiendo que podemos ser engendrados a través de la palabra que nosotros creemos: la palabra en sí misma es espíritu. 

Nosotros debemos aprender a cuidar lo que hablamos, porque podemos marcar la vida de alguien eternamente, por lo que decimos. Por esta razón las escrituras nos enseñan que la palabra es inclusive más cortante que una espada de dos filos.  Nuestras palabras siempre producen un efecto, no son solamente ideas.

La Biblia nos enseña que primero fue el Verbo, y luego fue hecho carne. Es decir, primero estuvo la palabra, cuya esencia es El Espíritu.  En el Reino de Dios, se nos fue otorgada una palabra poderosa: nuestras palabras tienen la capacidad de crear escenarios; por ello vemos en Proverbios 6:2, que con lo que decimos, podemos crear escenarios, y muchas veces el escenario que creamos no nos gustará.

¿Qué necesitamos para comprender el Reino?


Mateo 3:1-3  “En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. Pues éste es aquel de quien habló el profeta Isaías, cuando dijo: Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, Enderezad sus sendas.”

En este versículo vemos a Juan El Bautista enfocado en transmitir un mensaje. Él estaba haciendo referencia a un cambio de mentalidad; nosotros a través de la mente es que podemos escuchar, a veces pedimos un consejo y esperamos que la persona nos diga lo que nosotros ya hemos estado pensando, y cuando no escuchamos la idea que nosotros ya habíamos concebido, no recibimos el consejo.

Juan El Bautista entendía que necesitaba cambiar la idea que las personas tenían sobre lo que escuchaban, pero para que eso sucediera era necesario que cambiaran su manera de pensar. Nuestra manera de escuchar no va a cambiar, a menos de que cambiemos nuestra manera de pensar.