Crecimiento Espiritual

¿Quién soy?

Quién soy Pastor B. López-Maza

Marcos 10:35-40  “Entonces Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, se le acercaron, diciendo: Maestro, querríamos que nos hagas lo que pidiéremos. 36 Él les dijo: ¿Qué queréis que os haga? 37 Ellos le dijeron: Concédenos que en tu gloria nos sentemos el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda. 38 Entonces Jesús les dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo bebo, o ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado?

39 Ellos dijeron: Podemos. Jesús les dijo: A la verdad, del vaso que yo bebo, beberéis, y con el bautismo con que yo soy bautizado, seréis bautizados; 40 pero el sentaros a mi derecha y a mi izquierda, no es mío darlo, sino a aquellos para quienes está preparado.”

Acá vemos que a Jesús los discípulos le habían llegado a pedir una posición para poder definir su Identidad. Ellos no tenían clara su Identidad y estaban tratando de definirla al conseguir cierta posición, pero Jesús les dice ustedes no saben lo que piden y esto no va a definir o resolver su problema de existencia. Asimismo, Jesús les preguntó: ¿ustedes creen que pueden ser bautizados? en otras palabras, Él les estaba diciendo “es necesario que ustedes conozcan quien soy yo, sean bautizados, para que entonces ustedes sepan quiénes son; y solamente así van a poder tomar el lugar que les corresponde.”

Jesús no concedió lo que estaba preparado por petición, solamente se los iba a dar si comprendían quiénes eran, para poder conocer en dónde les correspondía estar y qué hacer. 

¿Por qué en ocasiones nuestras peticiones, oraciones no se cumplen? Porque lo que estamos pidiendo es para tratar de definir o saciar nuestra falta de Identidad. Pero cuando nuestra Identidad está siendo definida, comenzamos a poseer lo que está determinado para aquel que sabe quién es.

La Iglesia padece de una frustración aguda por ausencia de respuestas a su oración. Esto ha sucedido porque muchas veces le hemos llamado oración a nuestra necesidad. Lo que define la efectividad de nuestra oración no es solamente hablar. Quién define nuestra oración es la estructura de quién la realiza: por eso nuestra oración será más efectiva, a medida que sepamos quiénes somos. 

Santiago 4:3  “Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.” Si no sabemos quiénes somos, nuestra oración no será efectiva porque estaremos pidiendo cosas que inclusive nos “ayuden” a definir nuestra Identidad; en cambio, si conocemos nuestra Identidad, recibiremos lo que pidiéremos conforme su Voluntad.

Lo que determina la efectividad de nuestra oración es la estructura que lo realiza. El problema no es la oración, sino haber confundido la oración con la satisfacción de nuestras necesidades personales. Debemos darnos cuenta, que uno de los problemas que enfrenta la Iglesia, es que El Señor nos separó del sistema, pero aun fuera del sistema seguimos siendo esclavos de nosotros mismos, por falta de Identidad.