Crecimiento Espiritual

¿Quién soy?

Quién soy Pastor B. López-Maza

Cuando alguien no tiene clara su Identidad, siempre va a estar involucrándose en cualquier cosa (discusión, chisme, etc.) porque cree que cualquier cosa es buena para estar ocupado. 

Es necesario que podamos comprender, que a nosotros no nos define lo que tenemos, sino quiénes somos. Por esta razón, cuando le hacemos la pregunta ¿quién eres? a alguien, regularmente nos responde: su nombre, lo que hace o lo que tiene. En otras palabras, nos está diciendo esta persona, que su Identidad depende de esto. Esto sucede también en las iglesias, cuando alguien no tiene clara su Identidad, necesita inclusive de sentarse en cierto lugar para estar cómodo, y es que no existe nada de malo en poder servir, es más esto es necesario, pero cuando verdaderamente hemos comprendido porqué lo hacemos y porque sabemos quiénes somos. 

Hay personas que anhelan tener cosas materiales, para que “se pueda ver” que El Señor verdaderamente los bendice. Sin embargo, esto no es lo que nos define, porque al comprender quienes somos, entonces estaremos preparados para tener. 

Quien no aprende a comer, nunca a va estar listo para saber quién es. Hay personas que gastan demasiado dinero en comida, para ostentar que tienen una “posición social” privilegiada. 

Debemos reflexionar, si hemos estado tratando de definir lo que somos a través de todo lo externo. La mejor forma para estar preparados para tener, es saber quiénes somos, porque las cosas no siguen a nadie que no sepa por dónde ir. La provisión sigue a la gente de visión: para tener visión necesitamos definir primero quiénes somos. 

Éxodo 3:1-14  “Apacentando Moisés las ovejas de Jetro su suegro, sacerdote de Madián, llevó las ovejas a través del desierto, y llegó hasta Horeb, monte de Dios. 2 Y se le apareció el Ángel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza; y él miró, y vio que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía. 3 Entonces Moisés dijo: Iré yo ahora y veré esta grande visión, por qué causa la zarza no se quema.

4 ¡Viendo Jehová que él iba a ver, lo llamó Dios de en medio de la zarza, y dijo! ¡Moisés, Moisés! Y él respondió: Heme aquí. 5 Y dijo: No te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es. 6 Y dijo: Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac, y Dios de Jacob. Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar a Dios. 7 Dijo luego Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias,

8 y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel, a los lugares del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo. 9 El clamor, pues, de los hijos de Israel ha venido delante de mí, y también he visto la opresión con que los egipcios los oprimen. 10 Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel. 11 Entonces Moisés respondió a Dios: ¿Quién soy yo para que vaya a Faraón, y saque de Egipto a los hijos de Israel?

12 Y él respondió: Ve, porque yo estaré contigo; y esto te será por señal de que yo te he enviado: cuando hayas sacado de Egipto al pueblo, serviréis a Dios sobre este monte. 13 Dijo Moisés a Dios: He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé? 14 Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros.”

Evidentemente Moisés desconocía quién era, esto lo vemos en el versículo 11 cuando él le hace la pregunta ¿quién soy yo? a Dios. El Señor muchas veces nos dirige e instruye, discipula, pero aun así le seguimos preguntando: ¿quién soy yo para hacer esto? Las excusas son evidentes cuando alguien no tiene clara su Identidad: no tengo el carácter, no puedo, envía a alguien más. Moisés incluso le dijo al Señor que le costaba hablar, pero en el libro de los Hechos, encontramos que este hombre, que se excusaba en tartamudez, en realidad era alguien ágil y hábil en palabra y en obra. Quiere decir que no era cierta su excusa, pero al ignorar lo que él era, la mejor forma de evadir responsabilidad era preguntándose ¿quién soy?

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