Crecimiento Espiritual

¿Quién soy?

Quién soy Pastor B. López-Maza

¿QUIÉN SOY? Esta pregunta probablemente ha sido el motivante de muchas de las deficiencias, carencias, o virtudes, pero que en realidad termina afectando ya sea para bien o para mal, a todos nosotros. 

Al tener el desconocimiento de quienes somos, no podremos saber qué es lo que debemos hacer, no comprenderemos para qué nacimos; y al no entender esto vamos a tener un conflicto existencial, sobre lo que debemos hacer. Si se produce este conflicto existencial en nuestras vidas, siempre habrá algo o alguien que termine definiendo lo que nosotros somos: pero esto no determina que se refleje en nuestras vidas una Identidad como tal. 

La Iglesia no tiene clara su Identidad, por lo tanto, no tiene el camino trazado y lo que debe de hacer, pero no porque la Iglesia no tenga una visión, sino que muchos de los que participan en la Iglesia al no tener clara su Identidad, no se apropian de un destino; y al no apropiarse de un destino se deja de hacer lo que fuimos enviados a hacer; es aquí donde nos comienzan a ganar los temores, dudas, falta de carácter, el miedo, incertidumbre, preocupaciones, no decir y no hacer. Sin embargo, nosotros debemos aprender a decidir qué hacer; por ejemplo, si nosotros somos ubicados como gerentes de una empresa, seguramente estaremos tomando decisiones la mayoría del tiempo, pero si lo que menos hacemos es tomar decisiones, quizá seamos despedidos de ese trabajo. 

Regularmente nosotros quedamos suprimidos por la ausencia de Identidad. Pueden ubicarnos en cualquier posición, pero al no tener clara nuestra Identidad, no sabemos cuál es el rol que debemos desempeñar y seguramente produciremos un estancamiento o inclusive un retroceso; esto puede suceder en todas las áreas de nuestras vidas. 

Sin Identidad, vamos a darnos cuenta que seremos infértiles en todo lo que hacemos y emprendemos. Por ejemplo, si iniciamos una empresa sin visión y colocamos a alguien en esa empresa que no la entiende, esta empresa nunca va a prosperar, por más que nosotros hagamos de todo, porque quien está al frente no entiende cuál es la visión que debe construir.

“Muchas veces nuestras propias creencias religiosas son las que nos mantienen distantes de la Voluntad de Dios. Creemos que sabemos, pero resulta que no se ve lo que decimos con nuestros actos, porque nuestra Identidad no está definida”. 

Al entender lo que nosotros somos, empezamos a saber qué hacer. Regularmente en la adolescencia es donde más a luz se da el conflicto de Identidad, donde también se ve con más fuerza todo aquello que alguien pudo haber sembrado en la vida de esta persona.

En la adolescencia regularmente es donde se crean modas o tendencias en la vida de las personas (subculturas), pero no necesariamente esto sucede porque se tenga clara la Identidad, sino porque precisamente por no tener claridad en la Identidad, estas personas necesitan pertenecer a algo para poder definir lo que son. Algo similar acontece en el mundo espiritual, cuando alguien no tiene clara su Identidad, nunca va a saber qué es lo que debe hacer, y por eso ante cualquier cosa cede, cambia, por esto encontramos en la Biblia que cuando somos pequeños somos fluctuantes y somos llevados de cualquier lugar a otro, cambiamos de opinión constantemente por cualquier cosa. La palabra es el alimento de nuestro espíritu, pero cuando no tenemos clara nuestra Identidad, somos capaces de comer cualquier cosa, pero no necesariamente lo que nos alimenta. 

El desear una posición en determinado lugar, también puede ser el reflejo de la ausencia de Identidad, porque probablemente a través de ser un “gerente”, “empresario”, “propietario”, etc., pensamos que eso es lo que va a definir lo que aún no hemos comprendido que somos. 

142 total views, 11 views today