Crecimiento Espiritual

Mente Renovada

Mente renovada Pastor B. López-Maza

Efesios 4:17-18  “Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, 18 teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón.”

Ésta es la tercera característica de la mente no renovada: es una mente vanidosa. Vanidad proviene del griego mataiotes que significa: soberbio, lo que se esfuma, ilusiones, sin valor, pasajero, temporal, falso, idolatría.  Comprendemos entonces que una mente no renovada vive afligida por aquello que va a dejar de ser, se angustia por lo temporal y lo falso. Cuando verdaderamente despertemos al Señor, entonces vamos a renovar nuestra mente y nos daremos cuenta que las situaciones que acontecen solamente son parte de aquello que nos procesa y catapulta al cumplimiento de nuestro destino. La mente no renovada tiene deseos ignorantes, engañosos, y vive en la vanidad de su mente, por lo tanto, tiene dureza en su corazón. 

Ezequiel 36:26  “Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne.”

¿Por qué razón muchas veces es como una piedra? Porque estamos amargados y la Biblia nos enseña que tengamos cuidado de que no brote de nosotros una raíz de amargura, porque contaminaremos a otros. Las raíces de amargura brotan porque tenemos deseos engañosos, estando en la vanidad o ignorancia de nuestra mente.

Cuando El Señor constituye CASA DE FE, nos dio un nombre, pero también nos dio un eslogan: DONDE LA RAZÓN TE ABANDONA; porque la razón muchas veces no va a poder ser compañera de la Fe, porque la Fe opera en mentes renovadas. 

Nosotros nos alimentamos de lo que hablamos. ¿Qué es lo que hemos estado hablando: ¿desde una condición pasajera y engañosa, o a través de la mente que se ha renovado, y sabe que nació para vencer, avanzar y crecer?  En una mente no renovada no se retiene la Fe.

Salmos 17:15  “En cuanto a mí, veré tu rostro en justicia; Estaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza.”

Vamos a estar satisfechos, completos cuando nuestra mente sea renovada a la semejanza que tenemos con el Padre. Es necesario que abramos nuestros ojos y nos demos cuenta el motivo por el cual fuimos enviados a esta tierra. 

Necesitamos despertar del sueño profundo en el que hemos estado, el cual no nos permite ver ni hacer. Una mente renovada también crece en carácter, y es así como tenemos la capacidad de tomar decisiones firmes.

Tito 3:5  “nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo.”

Su Espíritu nos renueva. Por esta razón Jesús decía: vengan a mí todos los que están cargados y oprimidos. Él sabía que los orgullosos nunca iban a acudir a él, porque ellos siempre creen que pueden. Alguien que es humilde depende completamente de Dios, y por eso la regeneración y renovación que experimenta es permanente. 

¿Estamos creyendo como alguien que ha sido regenerado y renovado, o como alguien que aún vive en la vanidad de su mente?