Crecimiento Espiritual

Mente Renovada

Mente renovada Pastor B. López-Maza

Romanos 12:2  “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”

Sin mente renovada no hay transformación. El Señor puede estar impartiendo a nuestra vida mucha palabra, pero si no nos renovamos y no creemos esa palabra, no somos capaces de transformarnos. No podemos transformarnos en algo que no creemos.

“Si nos aferramos a lo que antes de conocer al Señor nos dijeron, definitivamente no podremos transformarnos en aquello que El Señor desde antes de la fundación del mundo ha planificado para nuestra vida”.

Queremos transformación, pero no queremos ser renovados. Por esta razón la Biblia nos enseña, que si nos renovamos nos transformamos, y si nos transformamos conocemos cuál es la Voluntad del que nos envió; y resulta que aquel que nos envió tiene una Voluntad que es buena, agradable y perfecta. ¿Por qué vivimos muchas veces como cautivos? Por todo argumento, fortaleza, altivez que se ha levantado en contra del conocimiento de aquel que nos creó, predestinó y nos envió a esta tierra. 

En nuestra vida siempre le vamos a creer a algo, la pregunta sería: ¿vamos a creer a Dios o a lo que nuestros pensamientos, argumentos dicen? Hay un libro que describe que los discípulos del Señor, todos eran malos o incapaces para el aprendizaje; sin embargo, fueron ellos quienes El Señor constituyó como sus apóstoles. El sistema pudo haber implantado una idea en nosotros, pero quien nos define es aquel que nos creó. Nunca podremos hacer del Reino algo nuestro, si no renovamos nuestros pensamientos.

Romanos 1:23  “y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles.”

Probablemente nunca hemos llegado a creer que somos alguna especie de animal, pero si tenemos una mente que no se renueva, cada vez tiene una opinión de sí misma parecida a la de cualquier hombre ordinario. Debemos creer lo que Dios ha dicho que somos y para qué nos creó. Cuando alguien no se renueva, no puede verse como Dios lo ve, porque está cambiando la imagen de un Dios incorruptible, por la imagen de un hombre corruptible, porque estamos cambiando lo extraordinario, para vernos de la manera más ordinaria. Estamos dejando de creer en lo eterno y por ello cualquier situación nos aflige. 

1 Pedro 1:13-14  “Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado; 14 como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia;”

Sobrio en este versículo no hace referencia a alguien que no está en estado de embriaguez, sino que debemos darnos cuenta que cuando no andamos como espirituales, no somos nada sobrios (tener templanza) en nuestras decisiones. 

Vemos que el Apóstol Pedro le llamaba ignorancia a la mente no renovada. Aquí vemos una de las características de la mente no renovada: es ignorante. ¿De qué es ignorante? De lo que Dios ya había destinado para nuestra vida. El Señor le habló a nuestro Pastor respecto a lo siguiente: “solamente aquel que entiende y conoce cuál es su destino, está dispuesto a transitar su historia, aunque en esta historia habrá seguramente momentos duros y difíciles, pero porque saben que lo tienen que vivir, están dispuestos a llegar al destino.”

Efesios 4:22  “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos,”

Ésta es otra de las características de la mente no renovada: vive atada o sumergida a los deseos engañosos. ¿Cuál es nuestro mayor deseo en la vida? Nuestro mayor deseo debería ser despertar a la semejanza de Dios, para entonces saber de qué manera avanzar en esta tierra; porque nuestra Fe no puede estar en algo que alguien nos pueda robar, sino en lo que nadie nos puede quitar. 

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