Crecimiento Espiritual

Mente Renovada

Mente renovada Pastor B. López-Maza

Marcos 12:30  “Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento.” Los fariseos seguían a Jesús no para aprender, sino para ver en qué fallaba Él. Jesús le responde a uno de los escribas en este versículo, respecto a cuál era el primer mandamiento de todos. 

Quizás nosotros alguna vez nos hemos preguntado ¿cuánto amo al Señor? Para darle respuesta a esta pregunta debemos ver cómo ha estado nuestra mente, nuestros pensamientos; así sabremos cuánto le amamos. A veces decimos amar al Señor, pero le somos infieles con nuestros pensamientos. Por ello Él examina y evalúa las intenciones de nuestro corazón y de nuestra mente. Todos podemos decir que amamos al Señor, pero también todos le somos infieles por la manera en la que pensamos. Decirle que le amamos no cuesta, pero corresponder ese amor con toda nuestra mente, alma, corazón y con todas nuestras fuerzas, es allí donde si vemos que cuesta.

El alma desordenada está en constante cambio, y nosotros nos vamos a dar cuenta que cuando nuestra alma esté gobernada por el espíritu, en esa misma medida estaremos amando al Señor, porque lo primero que se altera en cualquier momento es el alma, donde empezamos también a serle infieles. 

Por esta razón, una de las primeras cosas que Juan El Bautista dijo para que se pudiera comprender el Reino es acerca de la metanoia, el cambio de mentalidad. Porque él sabía que nadie iba a poder amar el conocimiento de ese hombre que venía, si seguían con una mente altiva.

Nosotros como Iglesia aún tenemos grandes deficiencias, porque seguimos pensando como la novia y no como la esposa. ¿Está operando en nosotros el Reino o todo nuestro razonamiento?

Juan 1:11-12  “A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. 12 Más a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;”

La palabra recibieron proviene del griego paralambáno, que significa asociarse. Si leemos este versículo desde la traducción original, vemos lo siguiente: “más a todos los que se le asociaron…”

Qué pasaría, por ejemplo, si nosotros tenemos una sociedad con alguien y descubrimos que nos está engañando, ¿seguiríamos siendo socios de esta persona? Definitivamente no, la empresa quebraría. Por esta razón la Biblia nos enseña: una casa dividida no prevalece. En este versículo vemos que aquellos que se asociaron con Él, se les dio el derecho, la potestad y autoridad de ser hechos sus Hijos. La Biblia también nos menciona ¿podrán acaso dos andar juntos si no están de acuerdo? No se puede. 

Si nos asociamos con El Señor, es porque hemos llegado a estar de acuerdo con Él.

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