Crecimiento Espiritual

Mente Renovada

Mente renovada Pastor B. López-Maza

Experimenté al iniciar el cambio a mi nueva vida lo siguiente: “yo era una de las personas que no ofrendaba, y un día se acercó mi líder y me dijo: tienes que ofrendar. Yo le respondí, está bien, la próxima vez lo haré. Y lo hice, y desde entonces lo seguí haciendo. Probablemente en ese momento no entendí la instrucción del todo, o no dimensionaba la importancia que el sembrar tiene en nuestra vida; sin embargo, le creí y atendí la instrucción. A medida que empecé a practicar el sembrar, comencé a experimentar la bendición de la cosecha, al punto que llegó el momento donde ese principio de la siembra hasta el día de hoy en mi vida, es un principio que no dejo de practicar.” Una mente renovada es el resultado de haber experimentado un nuevo nacimiento, el cual vamos a ver que podemos avanzar en el Reino a medida que nosotros creamos en el Reino, en la palabra de Dios. 

La Iglesia ha tenido un problema muy grande, y es que en lugar de tener personas que crean en la palabra, están juzgando la palabra. ¿Dónde están los incrédulos entonces: adentro o afuera de la Iglesia? ¿Por qué hacemos esto entonces? Porque no tenemos una mentalidad renovada.

Al nacer en el Reino, vamos escuchando la palabra de Dios, se nos enseñan principios, y aunque no los entendamos con claridad, debemos practicarlos, porque esto nos va a formar como un adulto espiritual, y al llegar a ser adultos espirituales, entonces vamos a comprender la importancia de haber puesto en práctica aquellos principios de Reino que alguien alguna vez nos enseñó. El no comprender un principio, no significa que no sea real; por ello debemos poner en práctica todo lo que se nos enseña, porque esto nos va a formar para cuando llegue el momento de crecer. Si algo determina nuestro crecimiento en el Reino de los Cielos, es una mente que se renueva constantemente.

En el versículo 5 vemos hacia donde debemos dirigir la fortaleza que tenemos en Dios: a nosotros mismos, a los pensamientos, a la altivez (orgullo) que se manifiesta en contra del conocimiento del Señor. ¿Cuántas veces nosotros hemos levantado en nuestra mente una serie de argumentos que se convierten en fortalezas, activando un mecanismo de altivez en nuestra vida? Tenemos que darnos cuenta que una idea forma un pensamiento, y un pensamiento forma un argumento; el cual se convierte en fortaleza. Las ideas o los pensamientos, regularmente tienen una postura, no solamente son una idea, las posturas definen una actitud. Una mente no renovada, toma una postura que va en contra del Reino. Tenemos que ser honestos con nosotros mismos para reconocer que muchas veces, hasta hemos llegado a idolatrar nuestros pensamientos; y esto nos impide que podamos avanzar en el Reino; tal vez no les colocamos veladoras, pero ante ellos siempre terminamos humillándolos. 

Una de las primeras cosas que nuestro Pastor le pedía al Señor, era que le diera sabiduría, que le diera su mente. Esto era algo tan constante, que desde que se levantaba hasta que se dormía, no dejaba de pedirle esto al Señor.