Crecimiento Espiritual

Guiados por El Espíritu

Guiados por El Espíritu Pastor B. López-Maza

¿Cuál es el agrado del Padre?


Gálatas 1:15-16 “Pero cuando agradó a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia, 16 revelar a su Hijo en mí, para que yo le predicase entre los gentiles, no consulté en seguida con carne y sangre.”

 El agrado del Padre es revelar al Hijo. Dar a conocer quién es el Hijo, ya no de lejos sino de cerca. Vemos en la Biblia que Pedro le dijo a Jesús “tú eres el Cristo” y entonces Jesús le dijo a Pedro que no dijera nada, porque Él sabía que el agrado del Padre es que sea él quien revele al Hijo. 

Pedro tuvo la revelación de Cristo desde afuera (viéndolo en Jesús); Pablo tuvo la revelación de Cristo desde adentro (por eso decía Cristo en mí). Requerimos y necesitamos que el Padre nos dé a conocer el Hijo en nosotros, porque a medida que el Hijo se dé a conocer en nosotros siendo revelado por el Padre, es inevitable que comencemos a sentir la necesidad de ser guiados por aquel que nos fue revelado.

Hemos presentado a Jesús de una forma demasiado sencilla, convirtiéndolo inclusive en la figura de un detergente, que solo sirve para limpiar. Él es más que eso, y por ser más que eso se necesita que el Padre lo revele, porque es su placer hacerlo. La única manera real de pasar de la etapa de saber que Cristo existe, a la segunda etapa donde sabemos que está en nosotros, es que nos empiece a ser revelado.

Romanos 8:13; 15-17 “porque si vivís conforme a la carne, moriréis; más si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. 15 Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: !!Abba, Padre! 16 El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. 17 Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.”

“Si vivimos conforme a la carne moriremos; pero si mediante el Espíritu hacemos morir la carne, entonces viviremos”.

Hay pensamientos, deseos, anhelos, que nos hacen apartar nuestra vista de la razón de nuestra creación y de nuestro Creador; pero al experimentar la Vida en el Espíritu comenzamos a hacer morir todas estas cosas que se puedan levantar en contra del conocimiento de la naturaleza del segundo Adán: conocer al Espíritu.

Este versículo habla también de adopción, porque el Apóstol Pablo decía “yo Apóstol de Cristo enviado a predicar a los gentiles.” Los gentiles son aquellos que estaban fuera del pacto con Israel y aquel que no era de Israel pareciera que no tuviera pacto, entonces el Apóstol Pablo fue enviado a predicar a aquellos que no eran ni israelitas ni judíos, porque él los adaptaba al pacto de los judíos, porque Cristo nos vino a hacer aceptos; por esta razón encontramos en la Biblia: ni judíos, ni griegos, ni esclavos, ni libres, ni varón ni mujer (Gálatas 3:28) porque el pacto se extendió para con todos, además que en la vida romana era más fácil educar a un heredero adoptado que a alguien que fuera verdaderamente un hijo.

En los versículos 15, 16 y 17 vemos cómo a través de recibir el espíritu de adopción El Señor cambia nuestra condición, de ser hijos a herederos. 

Somos herederos y parte de la herencia que nos corresponde, está en ser guiados por el Espíritu a través del Hijo: por esta razón el mismo Espíritu testifica que somos Hijos de Dios. En este versículo es como empezamos a entender la unidad que tenemos con el Espíritu de Dios.

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