Crecimiento Espiritual

Guiados por El Espíritu

Guiados por El Espíritu Pastor B. López-Maza

La Iglesia tiene una necesidad muy grande: la reforma que Jesús trajo a esta tierra empezó con la Vida en el Espíritu, porque nosotros no podemos traer un cambio en nuestras vidas a menos de que experimentemos la Vida en el Espíritu. Todo lo que Jesús hizo en esta tierra, no lo hizo solamente porque se le ocurrió o porque así lo quiso; durante todo el tiempo de existencia de la Iglesia ha tenido esta debilidad, algo que, en lugar de fortalecer nuestras vidas, se ha convertido en una Iglesia vulnerable, débil, sin fortaleza, sin enfoque y sin visión; y esto no permite que la Iglesia avance.

La Iglesia durante un tiempo tuvo un crecimiento expansivo, por ejemplo, en Guatemala sucedió esto; sin embargo, ocurrió después un decrecimiento porque durante mucho tiempo la Iglesia ha ignorado que es a través del Espíritu donde puede ser constante, diligente y fortalecida. 

Es muy importante que la Iglesia comience a ser mudada a su diseño. Al ser nosotros mudados a ese diseño en todas las áreas de nuestras vidas empezamos a experimentar un cambio. El error más grande que puede existir en nuestra mente es creer que la Vida en el Espíritu solo es aplicable para el ministerio, pero no para la vida en general. El Espíritu es para la vida; es decir, a través del Espíritu tenemos la ayuda necesaria para nuestra vida en sus diferentes áreas: personal, laboral, profesional, familiar, ministerial, etc.; y el Espíritu tiene como objetivo ayudarnos al cumplimiento de la Voluntad de Dios en todas las áreas de nuestras vidas, no es exclusivo de alguna área. Al experimentar la Vida en el Espíritu comenzamos a tener una mejor vida en todas las áreas de nuestra vida.

Al comprender la Vida en el Espíritu y ser guiados por Él en todas nuestras áreas, inevitablemente vamos a experimentar el resultado en el tiempo oportuno de la vida espiritual. A veces queremos resultados inmediatos, pero debemos tener paciencia y esperar el tiempo oportuno determinado por El Señor. Cuando operamos en el Espíritu constantemente estamos provocando que, en su momento, el resultado de la vida espiritual se haga visible.  Dentro de la vida espiritual, también es importante mencionar que tiene mucho que ver la correcta administración de todo lo que hacemos. Solo seremos buenos administradores de lo que tenemos a medida que escuchamos y entendemos la Vida en el Espíritu.

Dos acciones con diferente dirección

1. Primer ejemplo de acción


Mateo 4:1 “Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo.”

Este versículo es impactante, porque nos enseña que Jesús fue llevado (guiado) por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo. Cuando vivimos en el Espíritu entramos en la capacidad de poder vencer en medio de cualquier tentación, dificultad, proceso o prueba. Jesús no solamente entró al desierto para que esto quedara escrito y nos maravilláramos de ello, sino que esto fue con un fin específico: para ser tentado; la pregunta sería ¿Por qué Jesús necesitaba ser tentado? Debemos comprender primero que Jesús vino a modelar el estilo de vida del Hijo Perfecto, y el diablo en esta parte es figura de un sistema; podemos decir en este orden de ideas, que Jesús entró al sistema para ser tentado, y ¿Qué ejemplo obtenemos de Jesús en esta parte? que Él venció. Él vino a modelarnos que nosotros podemos vencer cuando somos guiados por el Espíritu. 

Al ser guiados por el Espíritu, es inevitable que entremos a escenarios complejos, pero también es inevitable que la victoria se dé, porque no estamos siendo guiados por la carne, deseos o concupiscencias, sino estamos siendo dirigidos por una vida altamente superior, que, si nos introduce en un sistema, proceso o prueba, es porque también se dio cuenta que Él está en nosotros y resulta inevitable que lo que Él hace en nosotros y con nosotros sucede.

¿Qué sucedió con Jesús cuando salió del desierto? Salió empoderado y victorioso, no salió peor. El Espíritu no nos garantiza la ausencia de un proceso en nuestra vida, pero lo que si nos garantiza es que, si permanecemos en el Espíritu en lo que fuimos enviados a hacer, inevitablemente vamos a obtener la victoria. 

El Espíritu de Dios no es un espíritu derrotista. Jesús entró al sistema y salió victorioso, no derrotado. Necesitamos la guía y dirección de aquel que es victorioso. Jesús no necesitaba entrar al desierto, pero El Espíritu lo guio al desierto para evidenciar la victoria y el ejemplo del modelo de vida.

101 total views, 6 views today